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En el Astrolabio volumen 6 número 2 se publicó el arti­culo “Nuevos aportes para la explicación del misterioso y portentoso ruido escuchado en Santafé de Bogotá el 19 de marzo de 1687”, en el se explica cómo el re­porte realizado por Pedro de Mercado y otros en 1691 fue la fuente original para reportes posteriores como el de Ribero escrito en 1728 y Cassani (1741) Figura l. El escrito se encontró dentro de los documentos del Archivo Romanum Societatis lesu NR et Quit pertene­ciente al Archivo Histórico Juan Manuel Pacheco de la Universidad Javeriana y hace parte de una serie de noticias tituladas: “Noticias de las cosas que hicieron los padres de la Compañía de Je­sús del Nuevo Reino de Granada de1684 a1690”. Figuras 2 y 3. Este documento se escribió en Latín y su traducción fue publicada en el Bo­letín Historia y Antigüedades Vol . XCIV No. 839 Año 2007. La importancia de este documento radica en que fue escrito tan solo tres años después de la fecha en que ocurrió el “ruido’ en Santafé, lo que garantiza la frescura en la des­cripción de los eventos acaecidos la noche deI 9 de marzo de 1687. Como se explica en Moreno (2007), el fenómeno só­nico escuchado en la capital se mantuvo en la memo­ria colectiva por dos medios: la tradición oral y los re­portes escritos. En la primera cabe tener en cuenta que uno de los factores que más ayudó fue la cele­bración de actividades religiosas cada aniversario del misterioso portento que estremeció a los habitantes del altiplano, como lo expresa Mercado (1691): “el re­cuerdo persiste en las profundidades de la memoria de modo que cada año, tanto en Santafé como en otras partes..., en Tunja se ex­pone el Sagrado Cuerpo de Cristo poco antes del ocaso y ast se queda hasta aquel instante en que se percibió el es­truendo . Ribero (1882) y Cassani (1741) también re saltan las celebraciones reli­giosas du rante dicha efemérides aunque ya hubieran pasado cerca de cincuenta años. Esta hipótesis puede confirmarse gracias a que en La Guía de Forasteros del Nuevo Reyno del año 1794 se encon­tró, en el aparte correspondiente a las celebraciones re ligiosas hechas en algu­nas iglesias importantes de la ciudad lo siguiente: “Iglesia de San Francisco..: 9 de marzo en memoria de un huracán o ruido espantoso . Figura 4.